Arceau Le temps voyageur
El viaje de Hermès mantiene su rumbo hacia nuevos horizontes oníricos, esferas en las que el tiempo adopta una dimensión peculiar. Las fronteras se difuminan y el movimiento se torna ligero y alegre. Las horas del mundo invitan a la ubicuidad; esté donde esté, el alma echa a volar libre y soñadora.
Arceau Le temps voyageur se anima gracias a un módulo exclusivo de 122 componentes integrados en un grosor de tan solo 4,4 milímetros. La complicación Le temps voyageur es un verdadero desafío técnico y estético que se integra en el movimiento mecánico de cuerda automática de manufactura Hermès H1837.
El reloj Arceau Le temps voyageur se convierte en el cómplice de un tiempo singular, curioso y esquivo. Clásica y original, la línea Arceau creada por Henri d’Origny en 1978 se presta a una nueva manifestación de la elegancia y con ella evoca el espíritu del viaje tal y como lo concibe Hermès. Esta nueva escapada trasciende la idea del desplazamiento y lleva a descubrir un mundo irreal en el que las fronteras desaparecen.
La caja redonda de asas asimétricas, que puede ser de platino y titanio o enteramente de acero, brinda una forma novedosa de lectura de las horas del mundo. Un contador en gravitación recorre los continentes, se pasea de una ciudad a otra, sobrevuela husos horarios y escapa a una realidad tangible.
El satélite gravita sobre un mapa fantástico, un planeta creado por el diseñador Jérôme Colliard para el pañuelo Planisphère d’un monde équestre. Este dibujo, metáfora de los vínculos entre la casa Hermès y el caballo, se inspira en un globo terráqueo gigante diseñado por el propio Colliard para la edición del Saut Hermès de París de 2016. Es el mapa de un mundo imaginario cuyos dibujos y nombres fantasiosos evocan el amor que sienten los jinetes por sus monturas, y que parece extraído de los archivos de un geógrafo de tierras invisibles.
Los continentes y océanos de este universo onírico surgen en relieve y profundidad adornados con acabados sutiles: lacados, arenados, decoraciones soleil, calcos o polvos plateados. El mecanismo exclusivo de Le temps voyageur, «el tiempo viajero», presenta 24 husos horarios en un disco y se ha desarrollado en exclusiva para la casa. De una ciudad a otra, el satélite invita a descubrir el mundo, a pasar por alto nuestros puntos de referencia y abarcar con una sola mirada todas las horas del planeta.