Kioto, Japón
Gotas, olas, montañas... las estampas prisioneras de bloques de piedra inspiraron los papeles jaspeados de los maestros encuadernadores japoneses. La impresión con chorro de tinta ha logrado trasladar estos efectos a las telas, pero sin igualar la delicadeza y el resplandor de los motivos que Hermès encontró en un viejo álbum de sus archivos del centro textil de Lyon. Tras años de búsqueda, dimos con los artesanos que dominan esta técnica del jaspeado de la seda en Kioto, donde emplean una masa de almidón teñida en su totalidad, que a continuación se comprime. La empresa Kyoto Marble de la familia Nose es su depositaria.