Hong Kong, China
Atravesar el umbral de uno de los quince talleres de reparación de Hermès en el mundo equivale a penetrar en la guarida de unos magos que burlan el paso del tiempo. En Hong Kong, a 22 pisos de altura en una torre del barrio Admiralty, donde han instalado sus herramientas, Christelle, Farid y Alexandre emplean sus mejores trucos en unos objetos que ya han vivido mucho. Y, sin que apenas nos demos cuenta de cómo lo hacen, estos artesanos veteranos, formados en las marroquinerías francesas, le devuelven la juventud a ese bolso particularmente querido, cambiando un asa, trabajando un punto de color o rehaciendo una costura «sellier». Restaurar y reparar, ese es su oficio.