La producción de frescos en Italia conoció su apogeo en el Renacimiento, dando lugar a obras destacables, como la Anunciación a la Virgen María con el arcángel Gabriel, ubicada en el pórtico del palacio Angeli de Padua. Esta pintura, cuya autoría se atribuye al pintor Jacopo da Montagnana (1443-1499), es la primera en someterse a labores de restauración con el apoyo de Hermès y de otras entidades locales. De esta forma, la maison aporta su grano de arena para cumplir los objetivos de preservación del patrimonio artístico y cultural de las ciudades inscritas en el programa de la Agenda 2030 de la ONU. También tiene como objetivo concienciar al público sobre los retos de la transmisión de las técnicas del fresco, para continuar escribiendo la historia a través de ellos.
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