La nueva marroquinería de Guyena, un arraigo sostenible y responsable
Con la apertura de la marroquinería de Guyena, situada al noroeste de Burdeos, Hermès se asienta en una nueva región y afianza su compromiso con el territorio francés.
Una manufactura a escala humana
Hermès reafirma su fuerte arraigo territorial en Francia con la inauguración de su decimonovena marroquinería en septiembre de 2021. Para establecer sus primeras instalaciones en Gironda, la firma ha optado por Saint-Vincent-de-Paul, una comuna de unos mil habitantes a orillas del Dordoña. Con el tiempo, esta nueva planta dará empleo a unas 260 personas, asegurando así la dimensión artesanal de la producción y fomentando unas condiciones de trabajo de calidad para todos los empleados.
Formación y transmisión del savoir-faire
Tras un proceso de selección local, un grupo de artesanos expertos se encargará de formar y hacer un seguimiento del progreso de los futuros marroquineros, basándose en el modelo del sistema de gremios, para transmitirles su excepcional savoir-faire. La prioridad de la nueva planta, fuente de diversidad, solidaridad y con un gran compromiso local, es ofrecer una oportunidad a personas con diferentes perfiles y trayectorias profesionales. De este modo, los futuros marroquineros, seleccionados en colaboración con los organismos franceses Pôle Emploi y Greta, recibirán una formación de 18 meses. Ya sean alumnos de institutos profesionales, candidatos a puestos de trabajo o en busca de una reconversión profesional aprenderán a dominar las técnicas de montaje, costura y acabado antes de comenzar a elaborar íntegramente los bolsos y objetos de marroquinería de la maison.
Una arquitectura responsable
Con el propósito de brindar a los empleados de Hermès la oportunidad de «crear objetos bonitos en un entorno bonito», el arquitecto bayonés Patrick Arotcharen ha explorado los vínculos entre arquitectura, naturaleza y clima para diseñar la nueva planta de marroquinería de Guyena. La estructura de madera, hormigón y vidrio integra paneles fotovoltaicos y un sistema de recuperación de aguas pluviales. El terreno, que anteriormente se destinaba al almacenamiento de materiales para terraplenado, se ha rehabilitado y cubierto de vegetación para sacarle mayor provecho y favorecer la biodiversidad.