7 días en clave de seda
La seda se instala en el corazón del día. Libre y ligera, habita en lo cotidiano sin llegar a ser nunca ordinaria.
Un carré en la agenda
¿Existe una seda con horario de oficina? Sí, la que tiene el reloj bajo las riendas. Del 70 al 140, se presenta en distintos tamaños con un mismo objetivo: demostrar su dominio de la elegancia.
La seda de espíritu libre
¿La seda para el fin de semana? Es exactamente la misma. En un día en el que todo parece ir lento, la seda se anuda de forma apresurada y se permite variaciones para sublimar un estilo siempre impecable.
¡A anudar!
Mientras que anudar la seda es un gesto instintivo, el acto de lucirla se transforma en un juego en el que todos los lazos están permitidos. Esta guía de bolsillo le mostrará más nudos que días tiene la semana, para una infinidad de estilos en cada vuelta.
Seda de gala
Vestirse de gala cada noche, sin permiso, sin excepción. La seda se ríe de los códigos y se impone como una pieza maestra. Posado, drapeado o enrollado: un carré ofrece tantas formas de lucirlo como posibilidades de metamorfosis.
La seda con carácter masculino
La seda no entiende de horas, días ni género. En el hombre, nace de un gesto, unas veces preciso, otras fluido, y revela al esteta que percibe la elegancia en cada detalle.