La escuela del cuero | Hermes

LOS HOMBRES Y MUJERES

La escuela del cuero, una transmisión de valores y de conocimientos

Cada año, Hermès contrata a más de 200 artesanos para su división dedicada al cuero. El grupo ha aprovechado esta oportunidad para abrirse a talentos provenientes de todos los horizontes profesionales. Así que había que concebir formaciones que no fueran en absoluto «escolares». Con la ambición de un diploma para todos.
¿Cómo fabricar guantes, un bolso o una silla de montar cuando lo que se ha aprendido es otra profesión? Para Hermès, eso se logra pasando por la escuela del cuero. Una escuela sin edificio, más bien un método, algo similar a lo que se puede ver en la historia de la pintura. Y todo ello manteniendo la idea de la transmisión duradera de valores y de saberes comunes. Desde 2011, la fuerte demanda de marroquinería insta a Hermès a aumentar su capacidad de producción. Se trata de formar a adultos que, en nueve de cada diez casos, llegan a las marroquinerías sin conocimientos previos en la materia. 
Lo mejor en este caso es innovar y emplear los cinco sentidos. Antes de iniciar los ejercicios prácticos, los artesanos en prácticas observan —las herramientas, la postura, el gesto—, reflexionan y juegan. Por ejemplo, el perlado, una operación de guarnición que confiere una bonita cabeza redonda, en forma de perla, a un clavo cortado, lo descubren cerrando los ojos. La delicada música de la perladora sobre la placa de la cinta de un bolso, su regularidad, su potencia de acuerdo con la fuerza ejercida sobre la herramienta dirá mucho más que cualquier explicación. Logar fabricar objetos excepcionales no es nuestra única ambición. En colaboración con las distintas escuelas, los cerca de cincuenta formadores tienen por vocación acompañar a cada estudiante hasta la obtención de su diploma.


Más por descubrir

 

  • Tándem, diez años de amplitud de miras

    A finales de 2008, un artesano de la marroquinería de Sayat dejaba sus herramientas y el departamento de Puy-de-Dôme para pasar una semana detrás de un mostrador al lado de un vendedor de la boutique de la rue du Faubourg Saint-Honoré, en París. Se acababan de lanzar los intercambios Tándem. 
     
  • Colección «Empreintes sur le monde» (Huellas en el mundo)

    Los reconocemos por sus batas blancas, por las que reciben el sobrenombre de «blouse brothers». Se trata de los hermanos Prudhomme —Lionel y André—, capataces de marroquinería en Pantin (Francia). Lo que los convierte en mentores cuyas enseñanzas valen oro y cuyos ojos están atentos al más mínimo detalle no es el uniforme, sino los gestos precisos aprendidos durante los cuarenta años que llevan formado parte de la casa. Así, transmiten a los artesanos guarnicioneros los secretos de los acabados impecables, las exigencias del bolso perfecto.
  • Al filo dorado de la porcelana

    De entre las distintas artes que giran en torno a la cerámica, una de las más delicadas es colocar los filetes sobre una pieza de porcelana. En los talleres Hermès de Nontron, hay que saber manejarse entre cuencos y grandes jarrones, platos, fuentes y soperas. Ocho artesanos fileteadores-doradores mantienen este savoir-faire y los decoran a mano, ayudándose de un pincel biselado cargado de oro, de platino o de color.