Hermès a todo color l Hermès

Hermès a todo color

La paleta cromática de 2018 realza los interiores, potencia los dibujos y entra en consonancia con la materia. El color, brillante y luminoso sobre la laca, la porcelana y el textil, se vuelve más mate y más denso sobre el cuero y la madera.

Rigurosa fantasía y alegre rigor

 
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    Para expresar esta singularidad cromática, el dúo de directores artísticos responsable de este universo, Charlotte Macaux Perelman y Alexis Fabry, explica que «el color permite fijar la atención en otra escala de objetos».

«Muy a menudo es el material el que lleva al color, el que lo determina».

Charlotte Macaux Perelman y Alexis Fabry
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    Por tanto, las creaciones de pequeño tamaño y el mobiliario sorprenden a la manera de trampantojos. ¿Es arquitectura o porcelana? ¿Un cuadro monumental o un plaid? El color anima los dibujos y aviva los materiales.
    Es una de las expresiones de la fantasía en el oxímoron Hermès, cuando el gesto y la calidad del objeto encarnan su rigor.

Materiales para reflexionar

La fuerza del objeto, su suplemento de alma y de poesía se nutren de la utilización de matices vivos, sobre todo si dialogan entre sí. Sin embargo, en la opinión de Charlotte Macaux Perelman y de Alexis Fabry, un principio fundamental permanece inalterable: «Muy a menudo es el material el que lleva al color, el que lo determina».
Los tejidos se afirman como el territorio más natural para acoger el color: es donde este consigue desplegar sus encantos y ponerse al servicio de las fantasías de la narración. 
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    Los plaids Tangram, una variación de un degradado de cuatro tonalidades sobre un cachemir hilado y tejido a mano, ofrecen combinaciones que simbolizan a la perfección la ecuación de rigor de la experiencia y de fantasía de la creación.
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    A la porcelana decorada le permite explorar una multitud de asociaciones. Así, el nuevo servicio de porcelana Walk in the Garden, una interpretación de dibujos de Nigel Peake, evoca la libertad y la ligereza de los jardines ingleses gracias a una paleta reducida de cuatro sutiles tonalidades que, combinadas, dan rienda suelta a múltiples y divertidas superposiciones. 
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    El color extiende su campo de acción de la forma menos esperada en el mobiliario, donde se despliega de manera más intersticial: el cojín de una silla o el asiento de un banco, habitualmente de lámina de cuero, se proponen a partir de ahora de tejido de colores.

    «El color nos ha permitido liberarnos del cuero», resumen Charlotte Macaux Perelman y Alexis Fabry.