La destreza | Hermes

LOS HOMBRES Y MUJERES

La destreza, secreto de fabricación de nuestros talentos

Un baile de ágiles dedos hace danzar las herramientas de corte y de trabajo en el banco de las marroquinerías. Hermès acoge una amplia diversidad de trayectorias profesionales y edades. La destreza, puesta a prueba por el servicio público de empleo francés (Pôle emploi), goza en este caso de mayor importancia que la formación de origen.
Se trata, junto con el respeto de los tiempos adecuados, del principal secreto de fabricación de nuestros objetos.
Una florista, un sargento paracaidista, un peluquero, una maestra, un escultor de piedra, una cuidadora de infancia, un filósofo o un directivo. Este cortejo inusitado nos da una idea de los perfiles atípicos que enriquecen los oficios del cuero de Hermès desde hace algunos años. Para abrir los oficios relacionados con el corte y con la mesa a todos los candidatos que deseen trabajar con sus manos, se han implementado de forma local pruebas prácticas con el Pôle emploi. La identidad, la trayectoria profesional y la edad carecen de importancia. Una persona se gana su oportunidad gracias a su destreza y a su capacidad de aprendizaje.
Este método de contratación por simulación (MRS, por sus siglas en francés) requiere una introspección previa. ¿Qué gestos se practican y cómo? Como resultado de la aplicación de este método se ha creado una gramática de los savoir-faire esenciales para Hermès en los oficios en cuestión. Siete destrezas de base se miden durante media jornada. Igualmente, se pone a prueba la capacidad de localizar los defectos naturales de una piel y de servirse de ellos. O la precisión necesaria para el arte del fileteado, esencial para uniformar los cantos de un bolso. El MRS, que es una de las tres o cuatro etapas de selección para integrar una marroquinería Hermès, saca a la luz la exigencia del guarnicionero y localiza talentos futuros.


Más información

 

  • Al filo dorado de la porcelana

    De entre las distintas artes que giran en torno a la cerámica, una de las más delicadas es colocar los filetes sobre una pieza de porcelana. En los talleres Hermès de Nontron, hay que saber manejarse entre cuencos y grandes jarrones, platos, fuentes y soperas. Ocho artesanos fileteadores-doradores mantienen este savoir-faire y los decoran a mano, ayudándose de un pincel biselado cargado de oro, de platino o de color.
     
  • Cuerpos a la obra

    Se precisan entre quince y veinte horas de trabajo para un bolso, unas veinticinco para una silla de montar: los gestos necesarios para su fabricación son restrictivos. Ciertos reflejos sencillos ayudan a los artesanos a mantener su corazón y su cuerpo en el trabajo.
     
  • Colección «Empreintes sur le monde» (Huellas en el mundo)

    Los reconocemos por sus batas blancas, por las que reciben el sobrenombre de «blouse brothers». Se trata de los hermanos Prudhomme —Lionel y André—, capataces de marroquinería en Pantin (Francia). Lo que los convierte en mentores cuyas enseñanzas valen oro y cuyos ojos están atentos al más mínimo detalle no es el uniforme, sino los gestos precisos aprendidos durante los cuarenta años que llevan formado parte de la casa. Así, transmiten a los artesanos guarnicioneros los secretos de los acabados impecables, las exigencias del bolso perfecto.
  • Tándem, diez años de amplitud de miras

    A finales de 2008, un artesano de la marroquinería de Sayat dejaba sus herramientas y el departamento de Puy-de-Dôme para pasar una semana detrás de un mostrador al lado de un vendedor de la boutique de la rue du Faubourg Saint-Honoré, en París. Se acababan de lanzar los intercambios Tándem.