La pequeña historia

Un Jardin sur le toit es, ante todo, aquella terraza verde y arbolada del número 24 del Faubourg Saint-Honoré. Existe desde mediados de los años veinte, cuando Émile Hermès decide elevar el edificio, aumentar la superficie de la tienda y los talleres de piel, acondicionar una cámara de maravillas para su colección. Este jardín suspendido, "buque insignia" de la Maison, forma parte de su historia. Allí, se fotografían a las modelos de moda de los años treinta, se cultivan patatas para alimentar al personal durante la Segunda Guerra Mundial, Robert Dumas planta un manzano, su hijo Jean-Louis decide convertir sus manzanas en mermelada. En 1987, para celebrar el 150.º aniversario de la Maison, se instala un caballero artificiero. Reseda, ajonjolís, crocos, espino, salvia, rosas, tulipanes, manzanas... componen, con el paso de los años, un auténtico "jardín del placer que hace lo que le viene en gana, un canto de amor a la vida", dice el perfumista Jean-Claude Ellena cuando, en 2011, esta vegetación urbana y suntuosa le brinda la inspiración para un eau de toilette. Philippe Dumas, que conoce este jardín desde su más tierna infancia, crea para la ocasión, con un trazo vivaz y cargado de encanto, uno de esos diseños de los que solo él conoce el secreto. 

El compañero ideal