La pequeña historia

En 1898, Émile-Maurice Hermès, el nieto del fundador de la Maison, emprendió un largo viaje que le llevó a Moscú y a San Petersburgo. El espíritu creativo y el brío del joven consiguieron sellar vínculos duraderos entre la Maison y numerosas grandes familias rusas, entre ellas, la del zar Nicolás II y de su esposa Alejandra Fiódorovna. Como cuenta este carré, le llovieron los pedidos. Una hebilla de cejadero adornada con conchas, hebillas dobles o simples, galones y charreteras luciendo coronas imperiales forman una composición sosegada y equilibrada, en total sintonía con el carácter de la Maison.

El compañero ideal