La pequeña historia

Durante el invierno y a principios de la primavera, la luz del Ártico, reflejada por la nieve y el hielo, alcanza una rara intensidad. Para protegerse los ojos, los inuits inventaron una larga visera y unas gafas cuyos pequeños orificios circulares o rendijas dejaban pasar muy poca luz. Sobre un fondo decorativo típico de la región del estrecho de Bering, viseras y gafas del siglo XIX adornan este carré. Las viseras de las tierras bajas del Yukón, de Alaska y de la isla de Kodiak están adornadas con marfil, con plumas de cola de pato del Ártico o con bigotes de león marino. Las gafas de marfil de morsa, por su parte, tienen entre 500 y 2000 años de antigüedad.

El compañero ideal