La pequeña historia

«Alfabeto de fantasía, cuero recortado azul y rojo». Es así como estas letras de principios de la década de 1930 están clasificadas en los registros de la maison. Desde el principio, Hermès proponía a su clientela personalizar bolsos, piezas de equipaje y prendas. Un savoir-faire que seguía la estela de su primer oficio de guarnicionero-talabartero, cuando arneses, mantas y almófares llevaban grabadas las cifras de sus dueños. La tipografía se convirtió así en uno de los campos de excelencia de los dibujantes de la maison. Los caracteres vibrantes y estilizados de este alfabeto art déco no han perdido ni un ápice de su eficacia. Cada brazalete presenta una adaptación del diseño original.

El compañero ideal

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